Star Party en Las Majadas, Cuenca

14 - 16 mayo 2010

Estrellas en la noche... observación nocturna sobre el lecho de un antiguo fondo marino lleno de fósiles, botánica y excursiones fascinantes, amigos y mucha diversión, lluvia, viento, nieve y Sol...

... son algunas de las cosas que encontrarás en la siguiente crónica de un fin de semana de aventuras inolvidables.

Viernes 14 de mayo 2010.

 

Después de estar toda la semana consultando el parte meteorológico parece que las nubes no se quieren perder el evento. Y es que para todos es una gran fiesta muy esperada desde hace tiempo. Pero es una actividad astronómica y las nubes no están invitadas, si pudiéramos controlarlas otro gallo cantaría… o mejor dicho, "más telescopios apuntarían". El caso es que el Mr Murphy volvió a hacer de las suyas y después de ver la enorme expectación que se estaba organizando para el fin de semana nos mandó una borrasca con idea de quitar las ganas a mas de uno y fastidiar la actividad tan bien organizada y que con tantas ilusiones estaba  realizando Patricio.

Nosotros decidimos seguir con el plan a pesar de las nubes (chinchate Murphy), así cargamos el coche el viernes temprano y salimos para llegar a Las Majadas a la hora de comer. Nada más llegar al pueblo comenzó a nevar,  ¡pero qué pesado es Murphy! No sabe cómo hacer para que nos demos la vuelta. Pocos minutos después nos reunimos con Patricio en el cruce que lleva al camping. Al llegar nos encontramos con Jesús (fobos) y Carlos (zipizape), estuvimos charlando un buen rato en la cafetería del camping y entre bromas y chascarrillos salimos a comer los cinco. Por el camino llamó Eduardo (Eduardo2) a Jesús para decirle que ya estaba en el pueblo de Las Majadas (esperando indicaciones para llegar al camping) y claro, ya os podéis imaginar la escena, esto fue lo que le decía según nos acercabamos a el: (qué pena no haber podido grabar el momento)

-Jesús: “¿qué? ¿ ¿pero cómo? ¿que has ido al final a Las Majadas? Pues macho, si se ha cambiado el sitio, estamos todos en Guadalajara, no no, mejor date la vuelta." 

Afortunadamente para Eduardo acabábamos de llegar al cruce de caminos del pueblo y allí estaba él, con la ventanilla bajada, móvil en la mano, riéndose con cara de “me lo he tragado”, después nos dice: “anda que hubiera tardado en darme la vuelta y marchar para Guadalajara”. Entre risas y demás bromas nos marchamos con los coches hacia el restaurante de Antonio.

 

 

La comida fue inolvidable, y es que menudo atracón de comida nos dió el Sr Antonio.... La sala estaba decorada con cuadros de iconos pintados por él mismo, entre todos ellos había uno de su retrato que nos llamó la atención porque se le reconocía perfectamente (sale en el video). Cuando nos atendió resultó ser todo un personaje (jejejej y contando chistes nos os puedo decir na… ya le escuchareis en el video). Nos puso unos platos variados de primero, riquísimos, con unas cervezas. De segundo nos pedimos carnaza… nos miró y decidió por si mismo: nos fue diciendo lo que tomaríamos cada uno. Qué gracia cuando miró a Eduardo y éste le dijo: “a mi tráeme unas chuletitas de cordero”… dice el camarero: “no, eso no, te traeré algo para tu talla”… nos partimos de risa.


Cuando aparecieron los segundos platos casi se nos salen los ojos de las órbitas: a Patricio un codillo que parecía una rodilla de brontosaurio (nos reimos mucho todo el fin de semana pensando en el tamaño de los conejos de la zona), a Jesús y a Fernando unos chuletones tamaño DinA4 y con un grosor del tamaño de un paquete de folios. No os perdais el tamaño de la carne en los platos de las fotos que siguen, es para verlo. Aproveché para grabar unos videos e hice algunas fotos con la videocámara. Jesús no paraba de repetir: -"Ay qué estrés, ay qué estres"- mientras cortaba la carnaza y engullía, el camarero nos visitaba y bromeaba... acabó contandonos algun chiste...

Con el postre pasó lo mismo: después de “cantarnos” la lista de todos los postres (era enorme) Patricio pidió alajú (http://es.wikipedia.org/wiki/Alajú) un dulce típico de la zona. Eduardo preguntó que qué llevaba y entonces el camarero dijo: ahora lo averiguas, y le apunta una ración… jajajajajajajajaja

No puedo describir todas las bromas, risas y tonterias que pasaron por aquella mesa, pero si recordamos con cariño la historia que nos contó el camarero: -“llegaron un grupo que no recuerdo si eran las mujeres de los médicos o los médicos de las mujeres… bueno, creo que eran cinecólogos…”- entre el mareo de la carnaza, los botellines y el cachondeo que nos teníamos casi nos da algo.

Luego llegó el momento de pagar, y claro, Jesús se levanta porque … casualmente le entra una llamada de móvil, y todos le abucheamos: -“hombre qué casualidad, has visto venir la cuenta y se pone ha hablar por teléfono, jajajajajaj”-

Lo mejor fue cuando Jesús, Carlos y no se si alguna mas sacan todo serios unas tarjetas y dice Jesús: -“vamos a pagar con esto”- os podéis imaginar: tarjeta de la máquina de lavado, del IKEA family, del parquímetro del Ayuntamiento… jajajajajaj …¡eh! Y bien serios que decían… a ver si cuela…. Jajajaj anda que no es pícaro el camarero, que no se va a dar cuenta. Jajajajaj. Esto lo vereis en el video que he preparado...

Galería --> accede a una foto y navega con la flecha.

 

 

Cuando volvimos al camping ya estaban algunos compañeros que habían llegado también: Manuel (Ariza), Mario (Vakaloura), Ratón… nos reunimos todos en la puerta de las cabañas, muy abrigados para protegernos del frio, como lo hacen las pelusillas que se arremolinan para protegerse de las corrientes, charlando de todo un poco, bromeamos y compartiendo experiencias.

Galería--> accede a una foto y navega con la flecha.

Poco a poco comenzaron a llegar más y más compañeros: Pedro Vidal I y II, Jesús (murnau)… y unos cuantos más. Al final ya éramos un buen grupo y decidimos salir a visitar Los Miradores, así que partimos con los coches en caravana para disfrutar de unas vistas sensacionales. Cuando llegamos el espectáculo de las nubes dio un dramatismo especial al paisaje, algunos desgarros de las nubes caían como cortinas de gasa gris oscura, en otras zonas las nubes eran redondas y blancas, dejando pasar los rayos del sol que caían sobre el paisaje. Allí nos encontramos con Juan, que estaba haciendo rutas a pie, nos comentó que después se acercaría al camping… mientras charlábamos comenzó a chispear… qué digo chispear.. comenzó a nevar… por segunda vez en el día.

Pincha en la imagen
Pincha en la imagen

Patricio explicó muchos detalles de la formación del entorno, hicimos muchas fotos y algunas de grupo, algunos (con cuidado) nos aventuramos al otro lado de la valla de madera y después de un rato contemplando las vistas nos reunimos en círculo y acabamos contando chistes…

 

 

 

 

A la vuelta como el día seguía nublado nos reunimos todos en el camping para tomarnos un café y calentarnos cerca de la estufa. La tertulia interesantísima, astronomía, bricolaje, vivencias, fotografía… hablamos de tantas cosas que a veces necesitabamos escribir las ideas para que no se nos olvidaran, es tan positivo lo que sucede en estas reuniones que estaría horas y horas escribiendo. Mientras avanzaba la tarde en la barra preparaban las pegatinas de AstroHenares que acababan de traer. Eran las 21:30 aproximadamente y el cielo seguía igual.

 

 

 

Nos acercamos a la cabaña para preparar las camas y el equipaje, el fuego ya encendido hacía más soportable la temperatura tan desapacible, ya notábamos el frío calándose en los huesos. No podíamos ni pensar en cena, algunos estaban ya lampando y pidieron algo de cena en el camping, nosotros teníamos aun los chuletones de brontosaurio en la boca del estómago… de los seis que habíamos comido carnaza creo que el único que se animó a cenar fue Zipizape, pero es que él si se había pedido unas chuletitas de cordero… y comparadas con lo nuestro éstas SI que eran pequeñas.

 Ya notábamos el cansancio y cuando nos fuimos a prepara la habitación nos dimos cuenta de la cantidad de asistentes que ya habían llegado al camping. Nos calentamos en la cabaña y tomamos un par de galletas, después volvimos a la cafetería y allí continuamos la tertulia astronómica con todos los demás compañeros.

 

Llegaron más compañeros en ese momento de la noche, algunos no estaban alojados en el camping, estaban en el pueblo y se acercaron a saludar nada más llegar a la zona. Más tertulia y saludos de bienvenida, da mucha alegría volver a ver a los amigos que hace mucho que no vea. Cuando salimos al exterior a eso de las 0:30 alguien dio una voz: ¡que ha despejado! Menudo subidón nos dio a todos. ¡Venga! ¿montamos? Vamos a por los cacharros… pero la cosa no era tan buena, lo cierto es que al salir de la cafetería teníamos las pupilas muy cerradas y el cielo nos pareció magnífico, pero en cuanto esperamos unos minutos nos dimos cuenta de que solo era un hueco temporal. ¡Mirar hacia la Polar!... debajo hay muchas nubes y se acercan a toda velocidad… si, si, y mirar hacia el oeste.. está todo cubierto, está claro que esto no va a durar ni 5 minutos. Decía Jesús, -“esperar y si en un rato sigue montamos, pero me da que se va a cubrir”-. Estábamos todos de acuerdo.

Y así fue. Jo, qué mala suerte tenemos. Al principio cuando seguíamos la evolución del parte durante la semana parecía que las nubes solo afectarían al viernes pero que al anochecer despejaría, con los días fue cambiando y las nubes aguantarían hasta el sábado a medio día. Después veremos que esto también cambió y Murphy se esforzó en mandar nubes hasta casi la puesta de sol de sábado.

Así nos despedimos hasta el día siguiente, quedamos en levantarnos temprano (se suponía que aunque hubiera nubes el sol se dejaría ver entre ellas) con idea de hacer una observación solar con el telescopio de Jesús.

Así de positivos nos marchamos a la habitación a dormir pero el atracón de carne del viernes nos hizo pasar una noche muy pesada, eso y el frío, junto con la extrañeza de la cama y el viaje nos hizo levantarnos el sábado algo cansados y entumecidos.

Pero esto no fue nada comparado con lo que nos encontramos al abrir la puerta al día siguiente.

 

 

Sábado 15 mayo 2010.

 

La lumbre se había consumido hacía horas, el frío inundaba la habitación más allá de los límites del saco de dormir. Los ojos hinchados como filetones… (ayy aún nos pesaba el chuletón…) me costaba abrirlos, algo me había despertado y no sabía que era.

¿Qué hora será? me quedo en silencio y escucho: no me lo podía creer ¡está lloviendo a mares!

Así es, como lo estáis leyendo. Murphy el Vengativo, no se le puede desafiar que te la devuelve con creces. No me lo puedo creer. Decido no pensar en ello y desconecto con el deseo de que eso surta efecto y pare…no recuerdo después si me dormí o que pero al rato escuché a Patricio que se levanta y salía de la cabaña. Ya no se escucha la lluvia.

¿Habrá salido el sol? Decía el parte que el sábado se asomaría el sol entre las nubes… cruzo los dedos y decido levantarme, seguro que han salido a montar el telescopio y no nos lo podemos perder, venga ¡por fin podemos disfrutar de los telescopios!...

Fernando está igual que yo, con la cara hinchada (jejej si, como la parte magra del chuletón, jajajajaja ) nos vestimos y nos abrigamos hasta las orejas por el frío que hacía.

Con las pupilas dilatadas como búhos abrimos la puerta de la cabaña ponemos las manos para taparnos de la luz esperando un sol radiante y…

Se nos cayeron los palos del sombrajo: un cielo invernal totalmente encapotado y gris plomizo se cernía sobre nuestras cabezas ¡¡¡¡ ¿Dónde está e Sol?? ¡!!!! Qué deprimente.

Miramos a derecha e izquierda para buscar a los madrugadores que como nosotros seguro salieron temprano con la misma intención de observar el Sol.

Nos reunimos en el edificio de la leñera con Patricio, Eduardo (muchacho cómo tenías la voz), Manuel…y más compañeros, nos quedamos al resguardo por si de un momento a otro volvía a diluviar. Llegamos con las suelas llensa de barro. La leña estaba algo húmeda pero aun así intentaron encender un fuego dentro (bendito papel del wc que nos salvó la vida… del frío, tan sequito él… dando tu vida para encender el fuego, eso y un poco de serrín húmedo). Al poco de encenderlo llegó Jesús, y nos contó una experiencia que parece surrealista, más bien sacada de una película de MrBean. No me puedo resistir a contárosla y si en algo me confundo por falta de recuerdo espero que Jesús se manifieste y complete la historia, yo la he llamado: “Amanecer a la Carmona”… con un par. Jesús, otra más de estas y nos matas de risa, lo bueno es que no tiene reparo en compartir sus “vivencias” y si a más personas le ocurre esto y no lo cuentan por vergüenza no se imaginan lo sano que es y lo mucho que une al grupo… es lo que tiene la confianza.

 

Aquí comienza el relato:

Estábamos los madrugadores bajo cubierto donde la leña, unos con las manos en los bolsillos y con mirada apesadumbrada por las nubes, otros dedicados a dar vida al fuego salvador, cuando alguien dice: -“por ahí viene Carmona”- nos asomamos como si fuera algo inaudito eso de ver a alguien más levantado a estas horas con este cielo. Venía bien puesto y peinadito, o algo así comentó alguien aunque no recuerdo ahora quién. Y es verdad, porque todos estábamos encogidos y despeinados, con las caras hinchadas de sueño como si hubiéramos dormido ahí en la mismísima leñera. Y el venía todo fresco y lozano. Qué pena de videocámara, si llego a saber lo que se nos veía encima. Una vez todos bajo el cobertizo nos dimos los buenos días y comentamos: -“fíjate el cielo”… y tal.. vaya leche, qué mala suerte… Entonces comenta Jesús Carmona: -“¿qué hacemos aquí? Pues vamos a tomar un café.”- jajajaja ¡Ay bendito!, habiendo café íbamos a estar aquí. Le dice Jesús (murnau): -“acabo de acercarme y está la puerta cerrada, aún no han abierto”- Así que el grupo se quedó en la leñera. A todo esto Jesús no paraba de hacer comentarios a Manuel sobre el fuego y con la disculpa fue acercándose a calentarse peligrosamente. –“Todo tiene una explicación”-, dijo, -“veréis lo que me ha pasado, si os lo cuento no os lo vais a creer. Me he despertado esta mañana y digo voy a darme una ducha, así que me meto tan campante y después de remojarme bien estiro la mano para coger el jabón y …. ¿dónde está el jabón? Resulta que no había y no lo sabía, yo no me había traído nada así que digo pues, nada sin jabón. Jajajajajajj”-

Estas son literalmente sus risas, porque el mismo ni se creía la secuencia de sucesos que había vivido y se descojonaba solo, bueno solo no, estábamos todos visualizando la situación y estábamos doblados de la risa. Con el frío que hacía se mete todo valiente a la ducha y cuando está todo empapado va a echar mano del jabón y no hay. Qué situación. –“Y eso no es todo”-, dice. Como la parte jabonosa no llega a buen puerto dice –“saco el brazo y voy a echar mano de la toalla”- dice –“¡y tampoco hay toalla!... ¿y ahora con qué me seco?”-

Es que es para haberle visto la cara. Nos contó que había probado a secarse con la cortina pero la cosa no funcionó porque era de esas plastificadas así que salió del baño tal cual estaba, y empapado llegó a la habitación buscando la salvación -“¡algo pa´secarme! ¿Dónde hay algo para secarme?”. Así que nos contó que ni corto ni perezoso ante la situación tiró hacia la cama y arrancó la sábana para enrollarse en ella cual toga romana. Y cuál fue su frustración cuando al echársela encima se dio cuenta que era una tela de esas tiesas que no absorben nada, como de plástico secas, y dice que era -“como si Juan y Manuela”-

Así sin poder secarse arreó con la ropa y se la puso encima como pudo y salió a la calle, con dos “eggs”. No es que viniera peinadito engominado sino que traía la cabeza empapada y remojado de arriba abajo. ¡¡Así se arrimó a la lumbre!! Con los brazos estirados y las posaderas encima de la llama. Señor, qué “jartá” a reír con su historia. Y es que es todo un “Amanecer a la Carmona”.

Creo que se acordará siempre, nosotros desde luego también. Parece que no pero así a lo tonto entramos en “temperatura” un poco… y entonces dice Murnau: -“sale humo de la cafetería, ¡han abierto!”- Y salimos disparados pisoteando el barro y los charcos dejando la lumbre atrás pero con la mente puesta en el café calentito y la estufa.

Y así entramos, con una sonrisa de oreja a oreja directos a la estufa como locos, y sino mirar en la foto a Jesús y a Ratón.

Nos sentó de maravilla, y esas tostadas… argghh! (estábamos como Homer Simpson babeando y saboreando el desayuno).

Ya con el cuerpo entonado salimos a la calle y ¡caramba, está saliendo el Sol! Con los ánimos recuperados volvimos a la leñera para colocar el telescopio solar, en esta zona había hierba y poco barro así que nos plantamos ahí, trasladamos los bártulos y comenzó el montaje.


La rasca se notaba en las caras de todos, ya se habían levantado más compañeros y mientras unos estábamos en la zona del telescopio otros iban a desayunar. En las fotos se ve la cantidad de charcos que nos rodeaban. La montura era de Patricio, su estructura crecía cual grúa (primero el trípode, bien equilibrado con el nivel, luego la montura y los accesorios…); mientras, Jesús abría maletines y sacaba las anillas, el tubo y los accesorios, sin parar de moverse claro, así entraba en calor mientras los demás de espectadores sentíamos cómo el frío se nos escapaba a toda velocidad por estar más estáticos.

 

Así que mientras montaban se empezaron a organizar tertulias alrededor y me dediqué a hacer algunas fotos retrato de los asistentes que en ese momento estaban cerca:(pinchar en una para ver la galería, avanzar con la flecha)


 

 

Disfrutamos mucho contemplando los maravillosos “gachetos” de la montura, el buscador solar, el vatímetro Turnigy  que encandiló y a más de uno le dejó intrigado (es realmente útil el cacharrejo).

 

Mientras llegó el momento solemne de la llegada del tubo, ese momento mágico en que sale el mega-tubo y se eleva en las manos como una ofrenda a los cielos para ser colocado sobre la montura… esos instantes en que está en el aire parece que se congela el tiempo y en la mente de todos está sonando -“por favor, que despeje y nos deje observar por ese tubo”- Nadie lo dice pero seguro que todos lo piensan, al menos las caras lo dicen.

 

Pero cómo no, en ese momento se levantó Murphy y debió hacerlo de mala leche porque en cuanto vio que se había despistado y que había dejado que montáramos sin su consentimiento se tiró de los pelos y mandó que se cubriera el cielo… y después se fue a tomar café dejándonos a todos otra vez desesperanzados por la cantidad de nubes que volvían sobre nosotros. Bueno, algo podremos hacer. Será por perseverancia, el astrónomo aguanta carros y carretas y no pierde la esperanza, así que como el innombrable estaba distraído en el desayuno abrieron las nubes de nuevo y nos dejaron observar el sol un rato por lo menos.

 

Aún eran poco más de las 10 de la mañana y comenzaron a llegar más asistentes a la quedada que habían optado por acercarse el sábado temprano en lugar del viernes. Seguíamos bromeando entre tanto (de hecho así fue todo el fin de semana), y mientras abrían claros no dejamos de observar el sol cubiertos con la tela negra tan famosa que acompaña a Jesús siempre en sus observaciones solares.


Ya éramos un montón, da mucha rabia no poder recordar ahora los nombres de todos los que allí estábamos, a muchos nos pasa y como bien me apunta Fernando: -“siempre que pasa igual…sucede lo mismo”- y qué razón lleva.

Como parecía que la observación seguía sin tener noticias del “innombrable” Patricio decidió sacar el PST de calcio y lo montó para observar también con él. El disco se mostraba en esta ocasión muy liso y sin detalles, con la coloración azulada característica de estos filtros.

 

 

A pesar de haber salido el sol un buen rato, a penas calentaba y se nota porque nadie se quitó ni el gorro ni los guantes. Y es que la temperatura ambiente seguía muy baja.

Las tertulias invadieron el campo de observación, éramos cada vez más pues todos los del desayuno ya se habían incorporado. Eso si, cuando se levantaba “brisa fresca” tendíamos a arrimarnos a la pared para protegernos. –“Mirad al molino”- decía Fer, así sabemos de dónde viene el viento para resguardarnos. Al final volvemos a repetir el patrón de las pelusas jejejeje…tenemos esa tendencia a juntarnos en grupo...

 

Patricio tenía a mano los libros: The Night Sky Observer´s Guide vol I,& II (http://www.willbell.com/handbook/nitesky.htm) y a más de uno enganchaba cual canto de sirena en los mares, pasabas cerca y no podías reprimir las ganas de acercarte a cogerlo y abrirlo…y es que son dos volúmenes imprescindibles para observar con grandes aberturas. Yo siempre caigo en la tentación...

Finalmente llegó el momento de cubrir el telescopio y dar por acabada la observación solar: las nubes habían cubierto todo el cielo. Patricio dejó la montura en el mismo sitio y la cubrió perfectamente por si volvía a llover. La verdad es que Urania parecía estar deprimida, y al borde del llanto, y no me extraña con el “otro” dando guerra para fastidiar a sus admiradores.

 

Como parecía que el día se mantendría sin lluvia Patricio decidió anunciar la excursión a Los Callejones. Nos repartimos en los coches y nos pusimos en marcha. Al llegar dejamos los coches en la zona de aparcamiento y al salir nos quedamos todos fascinados por las maravillosas formaciones geológicas de la zona, semejantes a la Ciudad Encantada. El paisaje erosionado formaba figuras caprichosas y “callejones” por donde realizamos la excursión.

 

Patricio nos dio una explicación magistral de la geología y la formación del entorno y nos llevó por una de las múltiples vías que se pueden hacer. Antes de esto hice muchas fotos del grupo y las rocas. Después salimos todos en ruta. El cielo se puso precioso con unas nubes enormes esponjosas blancas y grises que “vestían” el cielo y decoraban el conjunto natural.

 

El grupo salió en fila india, los pasadizos eran en algunos puntos verdaderamente estrechos y altos y a la vuelta de cada roca o esquina quedábamos fascinados por la piedra y la vegetación. La visita permitía libre movimiento y así cada uno marcaba el ritmo y el paso, incluso quien así lo deseara podía regresar al coche cuando quisiera.

Esta excursión fue maravillosa, entretenida, y aprendimos muchísimas cosas junto a Eduardo2. Edu, has sido todo un descubrimiento, ninguno imaginaba que al otro le fascinaba con tanta intensidad la botánica y fuimos todo el camino disfrutando del “verde” del camino. Flores, helechos, musgos, líquenes… Sacamos el “mini-microscopio” que llevábamos y nos pasamos muchos ratos pegados a las hojas y flores viendo detalles. A más compañeros también le llamó la atención lo que hacíamos y cada vez que nos parábamos con un: -“¡mira!” “Qué pasada esto, fíjate en el detalle que hay debajo….” “¿ves cómo asoma tal cosa y cómo brilla esto otro…?”- se quedaban con nosotros para vivir la experiencia.

 

En algunos callejones la altura de la pared era considerable, además se estrechaba tanto que al mirar hacia arriba con el Ojo de Pez  la zona de piedra quedaba oscura y aparecía una estructura de luz en silueta que correspondía al cielo recortado entre el callejón. Y era alucinante. ¡Qué formas más increíbles!

 

Algunas rocas tenían formas caprichosas, estrechísimas por la parte inferior, anchas y casi planas por la zona alta;  el suelo era tan verde parecía como una alfombra. Cuando nos quisimos dar cuenta estábamos solos –“¿por dónde habrán ido?”- salimos de un callejón y comenzamos a caminar por la zona alta. Nos encontramos con otro grupo que estaba como nosotros: buscando al grupo principal. Finalmente nos encontramos todos de nuevo y recorrimos la zona desde lo alto, la vista era curiosísima: los cortes de los callejones se abrían profundo bajo nuestros pies, parecía una tarta “contessa” de helado…petrificado.

 

Fernando encontró una pluma de rapaz que debía ser enorme, y después de andar un rato aparecimos en lo alto de una de las zonas donde habíamos estado anteriormente (pero en la parte inferior).

 

El paisaje merecía algunas panorámicas.

La verdad es que se notaba que lo estabamos pasando fenomenal.

 

De nuevo junto a Eduardo volvimos a enfrascarnos en la aventura de lo “microscopio” y para más entusiasmo apareció una charca de aguas densas y verdes, entonces Eduardo y Fer pensaron en cómo poder llevarse un poco de esa agua para analizarla en casa y ver los “habitantes” e “inquilinos” que tenía. En esto que Jesús, (lo que sabe este hombre, no solo lo que veis sino que sabe además de hormigas, protozoos y lo que nos queda por descubrir...) aparece en escena y les ve de rodillas como adorando al charco; va y dice:

-“Ahí hay chicha, si, tiene que tener unos protozoos como conejos”- (esto lo decía por lo impactados que quedamos por el tamaño de las chuletas del viernes)… desde entonces cada agujero que encontrábamos del tamaño de un puño decían que debían ser “gusanos de la zona”…y cosas así… os aseguro que fue una mañana divertidísima y llena de descubrimientos botánicos, es tan fácil aprender cuando las cosas las ves con tus propios ojos… Entonces Eduardo consiguió una botella de agua pequeña y metió la mano en el charco: teníais que haber visto las caras de algunos cuando sacó con la mano las babosas algas verdes llenas de espuma…y las metió en el bote y dijo: -“el que tiene repugnancia no puede dedicarse a esto”-. Jesús, que también quería llevarse “chicha” de la zona pidió otra botella para llenarla, pero dijo: -“casi ya que te has manchado tu… me la llenas si eso”-.

 

También recuerdo a Eduardo2 explicando las diferencias entre los diferentes tipos de líquenes: incrustante, fruticoso y arborecente… Aunque habíamos pedido de vista a Jesús se unió a nosotros Lumbeer (Jose y su mujer) y disfrutamos también un montón charlando de setas (Jose ¿finalmente fuiste a por colmenillas?).

Fernando estaba tan entusiasmado que acabó tirado literalmente en el suelo disfrutando de la vegetación (mirando con el mini-micrioscopio, no vayáis a pensar cosas raras).

 

El viento empezó a molestar y decidimos bajar al aparcamiento para reunirnos con los demás. No estábamos todos, quedaban algunos aún dispersos por Los Callejones así que nos sentamos a esperarles de nuevo en una interesantísima tertulia. Esta vez sobre ciencia-ficción.

 

Poco a poco según iban llegando se sumaron a la tertulia y salieron  innumerables películas y series interesantísimas, algunas conocidas otras no, pero que nos estimularon a todos y nos hicieron sentir ganas de verlas en cuanto volviéramos a casa. Hemos apuntado algunas en la libreta que llevábamos pero seguro que se nos han pasado algunas.

 

Al final nos juntamos un montón en círculo (ya sabéis… lo de la teoría de las pelusas) y ahora que me doy cuenta en una foto está Jesús con la botella de algas en una mano ¡agarrándola con el guante! ¡¡pero si los protozoos son inofensivos!! Más peligro tienen para la salud esas “duchas mañaneras”, mira que podías agarrar un resfriado astronómico! Jajajajajajaj. Ayy qué bien lo estoy pasando recordando todas estas cosas, como este relato trata de ser una crónica divertida de la aventura del fin de semana espero que os esté haciendo pasar un buen rato. Ahora continúo rebuscando en la memoria (menos mal que las fotos me ayudan a tejer esta sábana porque acabo de ver que llevo siete páginas de Word).

 

Al regresar de Los Callejones unos fuimos directamente al Camping (al llegar nos dimos cuenta que faltaban coches del grupo de la excursión, así que supusimos que habían ido a otro lugar para aprovechar la salida). Así nosotros también aprovechamos para saludar a más compañeros que habían llegado a mediodía. La hora de la comida se acercaba y al entrar en la cafetería vimos que las mesas ya estaban preparadas para la “Gran-Zampa”. Nosotros habíamos llevado comida y un microondas para calentarla, así que comimos en la cabaña y después nos acercamos a la cafetería. Aproveché para sacar algunas fotos de las mesas y toda la gente comiendo (bueno, ya habían terminado y estaban con el café).

 

La enorme mesa no daba para todos así que habilitaron unas mesas más al fondo donde la chimenea. Al final todos charlábamos por los codos.

 

Unos se fueron a descansar, otros siguieron charlando continuando las conversaciones de la comida, otros aprovecharon para visitar Los Callejones, yo me acerqué a tomar un café a la cabaña con las compañeras de Alcalá. Tomamos café y charlamos un buen rato al abrigo del calorcito de la chimenea; cuando nos dimos cuenta de que había movimiento por la ventana: apareció Patricio con su Estwing en la mano y mirando al suelo… -mmm, pensamos: “esto huele a caza de fósiles”-

Cuando salimos allí estaban casi “gateando” por el suelo encontrando piezas curiosísimas. Todos miraban las piezas con el mini-microscopio, Patricio sacaba ejemplares curiosísimos con el martillo y al final acabamos todos con el lomo doblado buscando por el suelo.

 

Llegó Mario con el portátil bajo el brazo, y cuál hombre del tiempo nos dio un repaso a las previsiones meteorológicas. La cosa no pintaba bien para la noche, desde luego seguía inestable y en duda. Así que dijimos “pues a seguir dándole a los fósiles”.

 Jesús encontró unos ejemplares alucinantes: parecían colmillos gigantes huecos, también Mario, Manuel, Eduardo y nosotros encontramos unos ejemplares aunque más pequeños. La verdad es que hay una variedad tremenda.

 

Por un momento les miré y no parecían astrónomos, tenían el cuello doblado en ángulo de noventa grados… qué especie más rara, -“parecéis farolas”, ehh ¡que las estrellas están arriba!”-

 

El cielo ya comenzó a mostrar algunas ventanas pequeñas pero suficientes para que el incansable Patricio sacara el telescopio y lo montara para ver Venus, realmente había unas minúsculas ventanas pero el caso es que poco a poco fueron abriendo huecos mayores. Mientras él montaba los más “enganchados al suelo” no podían parar de encontrar fósiles, y seguían y seguían… De vez en cuando llegaban y nos enseñaban piezas sorprendentes… después se volvían a la tarea terrenal, mientras otros nos quedamos a la espera de poder ver el disco de Venus a plena luz del día.

 

El cielo ya comenzó a mostrar algunas ventanas pequeñas pero suficientes para que el incansable Patricio sacara el telescopio y lo montara para ver Venus, realmente había unas minúsculas ventanas pero el caso es que poco a poco fueron abriendo huecos mayores. Mientras él montaba los más “enganchados al suelo” no podían parar de encontrar fósiles, y seguían y seguían… De vez en cuando llegaban y nos enseñaban piezas sorprendentes… después se volvían a la tarea terrenal, mientras otros nos quedamos a la espera de poder ver el disco de Venus a plena luz del día.

 

Entre tanto, mientras unos contemplaban a Venus Patricio recibió una llamada de los compañeros del Pinar de Araceli, allí les había nevado de lo lindo pero parece que incluso por allí el cielo ya prometía y deseaban saber si tendríamos la misma suerte. El cielo parecía querer abrir y un compañero nos confirmó que estas nubes serían las últimas en pasar para dejar la noche completamente despejada.

 

La tarde nos trajo no solo esperanzas sino también a los últimos compañeros que faltaban por llegar. Entre ellos los muchachos de Astrofácil que vinieron cargados de energía y cuya ilusión contagió a muchos.

 

Fue un momento muy alegre y esperado, hacía tiempo que estábamos en contacto y aún no habíamos tenido la oportunidad de conocernos personalmente. Hoy sería el gran día, llegaron cerca de la puesta de Sol y si no fuera porque ya sabíamos que despejaría hubiéramos dicho que ellos llegaron empujando las nubes para que desaparecieran. Menos mal que encontraron al camping sin problema, mi teléfono no tenía nada de cobertura y por la hora sabía que tenían que estar al llegar, era como un presentimiento. Si no, como decía Carlos, me hubierais llamado a la voz de Viiiiilma ..!!! Aunque también hubiera bastado un silbido, como decía la canción de WillyFog (“sílbame y ya voy...”).

 

Bueno, como os decía, allí estábamos todos ya esperando la llegada del crepúsculo con verdadero deseo; las compañeras de Alcalá montaron cerca, la familia de Jaime y Ballesteros con quien compartimos la noche (Fer estuvo con ellos para domar la nueva montura para hacer fotos, estamos deseando ver los trabajos del joven y prometedor Eduardo Ballesteros), José Lumbreras y muchos más compañeros que podíamos oír.

Y digo oír porque cuanto más bajaba el sol más nos entusiasmábamos y comenzamos a montar los equipos como locos para aprovechar la luz y nerviosos como si llegara el momento de un eclipse… si nos vieran desde el cielo pensarían: -“qué hormiguero más curioso, se pone el sol y se vuelven locas todas las hormigas de aquí para allá cargando  pipas y semillas cilíndricas”-

 

Como había llovido muy intensamente y al Sol apenas se le había visto el pelo hubo que hacer un cambio de última hora. La zona de observación estaba totalmente anegada y llena de barro, así que se reubicaron las zonas de trabajo. Más de veinte coches se podían ver a primer golpe de vista rodeando la zona de observación, telescopios por doquier, gente abrigada hasta las orejas, algunos más valientes en chándal.

En ese momento de los preparativos, mientras sacábamos las mesas y sillas para preparar la zona de trabajo comenzó a sonar suavemente Pink Floyd: un momento sublime, los primeros acordes de Shine on You Crazy Diamond; aquello me puso los pelos de punta y en esta ocasión no era de frío. Esa melodía va cargada (para muchos de nosotros) de emociones intensas y astronómicas desde hace más de veinte años… Guau! Entonces pensé en nuestro amigo Manolo: -“How I Wish You Were Here…

Sabemos lo mucho que hubieras disfrutado con nosotros esta noche… cuánto te hemos echado de menos”-

Ojala repitamos muy pronto y podamos vivir esta experiencia contigo.

 

Pasaban los minutos, las monturas y los tubos comenzaban a montarse junto a los coches. No lo he mencionado pero durante un rato gran parte del grupo se fue a cenar, nosotros nos habíamos preparado unos bocadillos con unas cocacolas para aguantar todo lo posible. Cuando volvieron muchos ya había comenzado el crepúsculo civil.

El espectáculo de la puesta de sol fue inolvidable, finalmente podríamos observar.

 

A eso de las diez de la noche nos saludaba una finísima luna joven en el oeste, tenía una edad de tan solo 1,8 días, sobre ella y un poco a la izquierda destacaba Venus como un potente lucero, y sobre la misma Luna la estrella Elnath de la constelación de Tauro.

La visión del crepúsculo fue ganando belleza a medida que pasaban los minutos y disminuía la luz. Desde que comenzó el crepúsculo náutico hasta el puramente astronómico el oeste era un despliegue de colores y luceros. Las estrellas más brillantes de las constelaciones del invierno se despedían para dar paso a las protagonistas de la noche primaveral… Leo, Virgo, Cuervo, Hércules…

El crepúsculo daba juego a hermosos contraluces en la noche. Somos siluetas, somos voces.. sin rostro, seres puramente emocionales compartiendo algo más grande que nosotros mismos: el cielo estrellado.

 

Las horas de escasa luz que hay entre la puesta de sol y el crepúsculo astronómico dan mucho juego. Montamos el Dobson muy rápido y lo dejamos preparado para la colimación en cuanto anocheciera más. Mientras Fernando estuvo con Eduardo y su familia ayudando en la puesta en estación de la montura, su manejo parece sencillo pero el mando lleva otro sistema de comandos a pesar de tener apariencia idéntica. Yo aproveché para tomar algunas imágenes con el Samyang del campo de observación a nuestro alrededor. Al anochecer, y ya sobre el tríodem tomé algunas imágenes del crepúsculo con la Luna y Venus aun sobre el horizonte.

¡Cuánta belleza! ¡Qué espectáculo de Luna! Esa luz Cenicienta que insinúa las “curvas” de nuestro satélite, sugerente, redonda y suave.

 

Para los chicos de Astrofacil: el juego de las adivinanzas ¿quién es quién? ¿reconoceis vuestra silueta?

 

Aproveché para observar el fino creciente con “La Bestia”, o como algunos compañeros de Astrofácil le llaman “cañón del copón”…y os aseguro que aún tengo esa imagen en mi retina… ¡qué maravilloso fue ver amanecer en la costa este del Mare Crisium! Los promontorios y cabos daban los buenos días al Sol calentando sus laderas… la increíble Dorsa Tetyaev arrojaba su sombra como una enorme culebra, dando una impresión de muro de contención… como si tratara de retener las aguas del mar para evitar que desbordara por el este. Es quizá la visión que más me impactó y de la que guardo un vivísimo recuerdo, pocas veces puedo ver amanecer en esa región pues casi siempre pillo el terminador cuando asoma el oeste del mar, en la región del Puente de la Luna.

Charlamos un buen rato sobre la Luna y entonces me di cuenta que había un resplandor que destacaba en esa zona alrededor de la Luna y Venus.

Era la Luz Zodical, y como me suele pasar cuando algo me emociona, empecé a describirla y a llamar a todos para que la vieran, deseaba que se dieran cuenta de lo sutil y real que era. –“¡Mirad! Allí arriba, fijaos en Capella, ¿notáis indirectamente a la izquierda esa nube que sube como una pirámide?”

 

Y claro, me pasé tanto tiempo emocionada describiendo el espectáculo que teníamos sobre nuestras cabezas, transmitiendo las emociones que me producen estas luces tenues del cielo, que no me di cuenta del rato que me pasé hablando y hablando si parar.

Disculpar si os doy mucho la brasa pero es que me emociono tanto que además el concepto del tiempo desaparece… menos mal que Jesús andaba por ahí cerca y me despertó del trance: -“mírala si es que no se la puede dejar, no para, y hasta se emociona, menudo bicho raro”- jajajajajaja, pues va a ser que si, algo de bicho raro debo ser porque cuando miro al cielo… es tremendo lo mucho que se puede sentir. Jijijijj  ¡y que no falte! Además… Jesús... creo que tu también llevas el mismo  “veneno”.. porque he detectado los mismos síntomas jajajaj. Cada vez que me acercaba a La Bestia ahí estabas mirando por el ocular poniendo objetos sin parar… y no parabas de emocionarte: -“¡ahí arriba, mirar que bonito! Y no dejéis de ver dónde apuntáis, es flipante los detalles…”- jejejejej  esto me suena J  

Estoy segura que todos disfrutaron mucho y descubrieron muchos objetos increíbles durante esta sesión, espero que cada uno pueda escribir y describir con palabras dentro de lo posible todas las emociones e impresiones que tuvieron. Incluso tratar de describir cuántos objetos visteis (al menos de los que os acordéis) es maravilloso leer luego esas crónicas pues se aprende mucho aunque no lo parezca. La calidad de la noche, la adaptación del ojo a la oscuridad (retina), la dilatación de la pupila… hay tantos factores que influyen a la hora de observar que cada noche es única, cada observación es diferente. Tengo algunas imágenes en la memoria que jamás olvidaré, con Sauron y La Bestia (vaya dos): entre ellas M13, alunas galaxias de La Osa Mayor, M104, la Nebulosa Omega y La Laguna… por decir algunas.

La Luz Zodiacal
La Luz Zodiacal

Hice algunas fotos con el angular pero con el frío me quedé sin batería en la cámara. Menos mal que al menos pude sacar la Luz Zodiacal al principio de la noche y algunas de grupo.

Unas de las muchas anécdotas de la noche: como queríamos ir de un telescopio a otro parecíamos carambolas en la noche rebotando de una planta a otra, y es que pinchaban como demonios;  era gracioso ver un bulto que de repente se topaba con algo y no atinaba a rodearlo, cuando por fin consigue zafarse vuelve a caer en otro espinoso arbusto.., y se escuchaba –“jo..er… ¡cómo pincha esto!... otra vez… pero si antes no estaba aquí, cuidado con esta… cuida.. Ouchhh!!!

Durante unas horas disfrutamos de un cielo despejado aunque no resultó tan oscuro como la vez anterior, algo pasaba y es que desde la caída de la noche la temperatura se mantuvo muy cerca del punto de rocío. En poco tiempo lo alcanzamos y comenzó a condensar. Cuando apuntábamos a las estrellas brillantes éstas aparecían con una enorme nebulosidad alrededor que impedía disfrutar de imágenes contrastadas. Las nebulosas se perdían entre la bruma de la humedad y cuando nos quisimos dar cuenta el cielo al completo estaba blanquecino de la cantidad de nubes y velos que habían llegado. Se dejaban ver algunas estrellas a través de ellas pero nada más. Aguantamos mientras el velo del fondo de cielo oscilaba y limitaba la visión de los objetos. A eso de las tres de la mañana ya estábamos agotados de frío y cansancio, y en vista de que el cielo no quería mejorar decidimos empezar a recoger.

Los mapas estaban empapados, la camisa del telescopio chorreaba (aunque, eso sí, el espejo estaba intacto). Por ese entonces ya empezaban también a recoger más compañeros. Aún así algunos aguantaron más (fueron Patricio y José si mal no recuerdo), estuvimos viendo el cometa McNaught a través de su C11 (entre otros muchos objetos como los Velos con filtros… uf aún recuerdo el paseo que me di recorriendolos) y bueno, estaría escribiendo la historia interminable con tantos objetos…

Cuando nos despedíamos de los compañeros de Astrofacil escuchamos un: ¡batabooom! Miramos a nuestras espaldas de donde venía el sonido, y lo primero que pensamos es que había sonado como una maleta que se cae, pero dudábamos de lo que habíamos escuchado y entonces alguien comentó: -“a ver si se ha caído el telescopio”- parecía impensable pero de pronto cuando la luz de un coche alumbró un poco a esa zona salimos todos corriendo…  efectivamente se había caído de costado el telescopio Dobson de veinte pulgadas de un compañero. Esperamos que no le ocurriera nada y todo quedara en un susto, aunque menudo susto, si se nos hizo a todos un nudo en el estómago no quiero imaginar lo que sintió su dueño.

Y poco después salieron todos los coches con los compañeros que se marchaban al hostal a dormir, el resto dejamos los coches cargados para el día siguiente. Nos acercamos a los que aún resistían con el telescopio montado (Patricio y José) y charlamos un poco antes de marcharnos a la piltra. José, que es incombustible, comenzó a recoger;  pensábamos que estaría varias horas más como suele hacer pero por esta vez no siguió su costumbre, y es que la humedad hacía estragos.

Nos despedimos de todos con más felicidad que dolor de huesos teníamos, y eso que éste era muy intenso. Al día siguiente nos esperaba de nuevo una sesión de observación solar, se programó a la misma hora que el día anterior. Es importante que estas se hagan temprano con el sol a poca altura para pillar las imágenes más estables. En cuanto éste sube a cierta altura el calor genera celdas de turbulencia que imposibilita la visión de los detalles finos. Así con la promesa de un día soleado nos acostamos reventados y dormimos más anchos que un tronco de sequoia.

Al día siguiente nos contó Patricio que se habían quedado Maribel y él para observar una lista de cúmulos globulares que traía programada pero parece ser que la humedad hizo presa en la región de Escorpio de tal manera que hizo imposible seguir con su tarea.

 

Domingo 16 de mayo 2010.


Desperté de golpe con la sensación de que hacía unos minutos me había acostado.  No recuerdo nada de si pasé frío o estuve destapada porque caí como un saco de piedras. Simplemente desperté y escuché a Patricio salir de la cabaña. Al abrir la puerta pude escuchar a más gente fuera: estaba Jesús con más compañeros preparándose para observar el Sol. Nos levantamos y lo primero que hicimos fue ir de cabeza a la cafetería para tomar un resucitador… digo un café calentito. Entonces ya volvimos a ser personas. Salí con la cámara para hacer algunas fotos del momento y allí estaban los más madrugadores.

 

Fue sensacional, el Sol tenía una cantidad de filamentos y protuberancias que dejaron a Fernando fuera de sí. Recuerdo que se puso a mirar y comenzó a retransmitir lo que veía con tal pasión que nos entraron ganas de que nos dejara mirarlo, como cada vez que se ponía (era repetidor) veía cambios pues relataba cómo habían variado, con el antes y el después, con una emoción que parecía que le había dado algo. Jesús se partía de risa porque cuando Fernando dejaba el ocular y venía alguien nuevo a mirar, en cuanto éste se apartaba y lo dejaba libre adivinad quién volvía a poner el ojo… jajajaj si, de nuevo Fernando. De hecho pudo ver la evolución durante un tiempo de una serie de manchas, y eso le generaba mono de seguir y repetir… es comprensible. Hay un momento en que estoy grabándole con la videocámara, y mientras está retransmitiendo lo que ve totalmente entusiasmado… a mi izquierda comienzan los compañeros a partirse de risa y me dice Patricio: -“por aquí dicen que si ahora salimos de puntillas y nos escondemos detrás del coche seguro que ni se entera y sigue hablando solo”- La situación era cómica total, y de echo se les escucha aguantándose la risa. La verdad es que el domingo resultó un día maravilloso y cálido, en comparación con los días anteriores. Qué pena que el cuerpo ya está muy agotado, y aunque por un lado nos queríamos quedar creo que no hubiéramos disfrutado por el agotamiento. Nos tomamos el día de relax, y fuimos despidiéndonos de todos los compañeros que poco a poco se volvían a sus casas, nosotros lo haríamos unas horas después. Hubo un grupo que si aguantó una noche más, así que después de comer nosotros en la cabaña (nos quedaban filetes de pollo, tortilla, pizza, embutido y algo más- Isabel, gracias por los cafés) fuimos organizando los bultos en el coche y nos preparamos para marcharnos. Cuando terminamos teníamos ya un derrumbe de cansancio y nos despedimos de aquel intenso fin de semana con ganas de volver a ver a todos de nuevo…

Y con estas palabras ya me despido, si habeis llegado hasta aquí... sois unos valientes!!! Y os doy las gracias por ello.

Creo que esta quedada ha reforzado vínculos muy especiales, han surgido y reforzado amistades muy profundas y en definitiva, y a pesar de las nubes, hemos sido muy felices.

 

Gracias Patricio, y gracias a todos también por hacerlo posible.

 

Leonor

Video - crónica

Lo cierto es que no podía acabar si añadir el video final con todos los fragmentos que tomé. Momentos divertidos, chascarrillos, la comilona del viernes.. la nevada.. y mucho más...

 

ASTROFOTOGRAFÍAS

NOVEDADES - NEWS

 

 

 

 

 

 

 

 

Doncella de la Luna

9 diciembre 2016

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Luna gibosa 10 septiembre 2016

 

 

 

 

 

 

 

Vía Láctea en La Hita e Iridium

 

 

 

 

 

 

 

Efecto corona

 

 

 

 

 

 

 

Solsticio de Verano 2016

Grupo en AstroHita observando galaxias

 

NUEVOS TIMELAPSES accede

 

 

 

 

Nuevo contador